Ellos lo hicieron

* Por Miguel González

Está fresco el recuerdo del desempate ante Colón para asegurar la permanencia en el 2014. Pero crean algo, hinchas de Atlético que apenas superaron la mayoría de edad, o chicos que todavía no cruzaron la barrera de los 25: no habría Primera División sin aquél 4 de junio de 1989. Las fotos de ese triunfo pueden ser en blanco y negro o lucir colores desteñidos por el paso el tiempo, pero tienen un brillo inalterable en la memoria de los que estuvimos allí para contar a los rafaelinos de qué se trataba aquélla hazaña deportiva.

De las virtudes de aquél equipo se han escrito millares de página. Sepan los que no lo vieron que no tenía rival de su mismo peso. El “Gare” Gentile lo había pincelado, pero fue Horacio Bongiovanni el que lo convirtió en una obra de arte imperecedera. Te ganaba por nocaut o por demolición, desde la seguridad del inolvidable “Caio” Marino, la solvencia de Hugo Querini, el liderazgo de “Lechuga” Alfaro, la fantasía de Marcelo López y la contundencia tremenda de Marcelo Fuentes.

Sacaba pecho en cualquier cancha aquél Atlético. A los hinchas los corrieron a piedrazos en Paso de los Libres y les tendieron una emboscada en Río Cuarto, en esa cancha de Estudiantes donde se era visitante en serio porque para alentar había que pasar antes por debajo de la tribuna local. La angustia en Laferrere y el desahogo en Ledesma, en ese paisaje que mezclaba el orillo empobrecido de los obreros con el estilo “british” de las familias acomodadas que gozaban del tenis y el chocolate caliente en esa tarde helada de junio, que terminó a los tiros y en el saqueo rebelde, porque así se vivía en la Argentina de esos días memorables, en 1989.

Este Atlético del presente, es hijo de aquél del ’89. Honor y gloria a los que lo hicieron posible.

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