Una triste noticia, se fue Cachín

Oscar Blanco fue el entrenador que en el 2003 consiguió el histórico primer ascenso al fútbol Grande de la Argentina, con un plantel repleto de chicos del club y un par de refuerzos. Quedará por siempre en la historia de la institucióny de Rafaela.

Diego Oviedo – La mañana del sábado amaneció con una triste noticia para el mundo Atlético. A los 71 años, Oscar Domingo Blanco fallecía en Capital Federal, luego de convivir durante los últimos años con una enfermedad que lo tuvo a maltraer, incluso cuando hace algunos años volvió a Rafaela para trabajar en el club.

Cachín llegó a mediados del 2002 para reemplazar a Jorge Ghiso en la conducción técnica. Pese a saber que el club transitaba por un momento de reestructuración económica, que obviamente influía en lo deportivo, aceptó el convite y con solo un par de refuerzos y una gran base de jugadores del club afrontó una temporada que terminaría siendo histórica. Luego de un comienzo dubitativo, le dio al equipo su impronta, y con mucho pragmatismo logró empezar a cosechar resultados que rápidamente lo ubicó entre los candidatos a ganar el Torneo Apertura, hecho que se cristalizó el 7 de diciembre del 2002 en el Estadio Monumental ante San Martín de Mendoza.

Primer paso dado pensando en quedar en la historia, en llegar a la Primera A para jugar con los Grandes del país. Cuando muchos esperaban un relajamiento, Cachín convenció a sus jugadores que el camino más largo, pero a la vez más placentero para ascender, era ganando el Clausura y ser bicampeón. Y hacia allá fueron, junto con su hermano Horacio, el profe Gare Gentile y Alejandro Zurbrigen, más un plantel con mucho hambre de gloria y una dirigencia decidida a hacer historia.

El pasado domingo 21 de junio se cumplieron 17 años del ascenso en Mendoza, donde una caravana Celeste de más de 3000 personas vieron como la Crema derrotaba otra vez a San Martín por 3 a 2 para ascender y quedar por siempre en la memoria de todos los Celestes.

Cachín fue una pata fundamental de esa historia, y de la historia de Atlético. Llegó con los pergaminos de un entrenador con mucho recorrido en el ascenso, pero en Rafaela dio el salto que necesitaba, pasando a estar en la galería de los grandes DT.

Hoy, el destino implacable ha marcado la hora de su partida, sin tiempo para una despedida merecida. Cachín deja un vacío difícil de cubrir en el Mundo Celeste, que lo llora desde muy temprano y que seguramente le brindará el homenaje que le corresponde. Que en paz descanses Cachín.

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