Historias olvidadas: El Tata, el Diego y la cábala bilardiana

José Luis Brown llegó a Atlético en el 2004 luego del mazazo que significó perder la Promoción con Huracán de Tres Arroyos, situación que cortó la estadía de la Crema a Primera División y que lo mandó a la «B» Nacional por otros siete años.

Sin embargo, pese al duro golpe, se armó un plantel para tratar de volver lo más rápido posible, y esa temporada el objetivo estuvo cerca, ya que llegó a la Promoción y cayó ante Argentinos Juniors luego de ganar 2 a 1 en Rafaela y perder 3 a 0 en La Paternal.

El Tata tuvo un comienzo complicado, ya que en las primeras siete fechas perdió cinco y ganó dos. Sin dudas muy lejos de lo esperado. Pero, el campeón Mundial cambió a tiempo y desde la octava fecha cosechó cinco victorias al hilo para empezar a ser protagonista, racha que comenzó ante San Martín de San Juan, día que debutaron Marcelo Barovero y Gabriel Tomassini. ¿El cambio fue solamente por razones anímicas y futbolisticas o había algo más?

El prólogo del libro Cábalas del fútbol, de Ricardo Gotta, intercala el negro de esas estadísticas con elucubraciones, supersticiones, preguntas retóricas de este maleficio. Sugiere que el fútbol deciden las estrategias, los planteos tácticos, las ideas, los goles y algo más: brotes y creencias de fuerzas sobrenaturales que sobrevuelan los estadios. Estima que la pelota puede moverse «al influjo del talento de quien la patea» o bien puede ser manipulada «por ascendencia de poderes invisibles».

Brown era un discípulo de Carlos Bilardo. “El Tata era el único que lo tuteaba. Lo conocía muchísimo, él a Carlos y Carlos a él. Por ahí a veces teníamos algún problema y él lo solucionaba. Sin dudas fue el más bilardista” afirmó Sergio Batista en agosto del año pasado cuando el Tata falleció luego de una penosa enfermedad. Dentro de la filosofía del «Narigón», las cábalas estaban siempre presentes, y eso mismo pasó en los ciclos del ex defensor como entrenador.

El mito en Rafaela es que el Tata, justo antes de entrar en la racha positiva, decidió hablar por teléfono con Diego Armando Maradona, que desde el 2000 estaba internado en Cuba llevando a cabo un tratamiento contra las adicciones. El resultado fue positivo y desde allí, la historia se repitió partido tras partido.

Brown no completó la temporada con Atlético y el 19 de abril del 2005, después de empatar 2 a 2 con Nueva Chicago en Rafaela y de cuatro fechas sin ganar, decidió renunciar ya que sentía que los jugadores no le respondían.

El llamado a Maradona para charlar un rato antes del partido quedará siempre como una historia nunca confirmada, pero aunque no se crea, «que las hay las hay…»

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