A 24 años de La reválida, el “clásico del siglo”

Por Gabriel Santillán – Nunca sucederá nada igual. No se porque pero nunca antes hablé aquí de este partido, el del antes y el después en la historia de los dos, de Atlético y del “9”, el partido más importante en la historia de la ciudad por siempre. Y hoy al cumplirse un aniversario “redondo”, 20 años, me lo reprocho más que nunca. Aquel 8 de junio del 1992 en Rafaela se jugó el partido de todos los tiempos y cuando digo de todos los tiempos es porque nunca despúes habrá uno igual, jamás se jugará por lo mismo. Cuando en el inicio del campeonato del Nacional B escuchaba a los Ibarra, a los Silvano, a los Moruse y tantos otros fanáticos del “9” hablar de la chance de ese cruce solo pensaba con mis 18 años en ese partido como una utopía, no más que eso, la improvabilidad de que el choque se de era elevadísima, sin embargo el fùtbol y ese raro reglamento los puso otra vez a la misma altura, por única y última vez, juro que lo cuento y me corre un escalofrío. Me remonto a esa semana y recuerdo que no se podía vivir, solo se hablaba de se partido, Calabrese se llevó a la crema a Carlos Paz y “batata” Merlo los metió en el coloso de calle Ayacucho para que nada los afecte, pero era casi imposible, casi imposible, se podrían jugar dos partidos pero si el primero lo ganaba Atlético la plaza se daba por revalidada y se acabó.

¿Cómo se llegó al cruce?

Una campaña muy negativa de Atlético en el torneo de 1991-92 donde culminó décimo octavo y obligó al equipo a tener que revalidar la plaza que tenía en el Nacional “B”, frente al último campeón de la liga local, y en este caso no era otro que el clásico rival, 9 de Julio. El Campeonato Nacional “B” de es temporada fue también disputado entre varios equipos. En la segunda rueda, Lanús y Almirante Brown se destacaron del resto. Y sólo en las últimas fechas consiguió Lanús desprenderse de su obstinado rival y ganó el campeonato. El segundo ascenso se lo adjudicó San Martín de Tucumán porque se queó con el Dodecagonal.
Esa temporada se incorporaron Lanús y Chaco For Ever que descendieron de 1ra. División, Central Córdoba de Rosario –campeón de 1ra. “B”- y Nueva Chicago y San Martín de San Juan por los Zonales. En este certamen descendieron Central Córdoba de Santiago del Estero, Deportivo Maipú de Mendoza y San Martín de San Juan.
Los que debieron revalidar su participación en el torneo fueron Racing de Córdoba y Atlético Rafaela, frente a los representantes de sus respectivas ligas, jugaron el mismo día en Rafaela y en el estadio Mario Alberto Kempes (en ese momento estadio Córdoba) Atlético de Rafaela 1 (Horacio R. Pucheta), 9 de Julio de Rafaela 0 y en Córdoba: Racing de Córdoba 2 (Daniel E. Ibarra y Cristian A. Sabir), General Paz Juniors de Córdoba 1 (Walter R. Zdero), Atlético y Racing revalidaron sus plazas.

La forma de disputa

Se jugaba a dos partidos, pero si el primero era ganado por el equipo de la “B” Nacional (que además era local), no era necesario jugar el segundo. Si en cambio el equipo de la Liga gana el primer partido, deberá jugarse el segundo partido que si es ganado por el equipo de la “B” Nacional, obligaría a un tercer encuentro. De la misma forma si se empatan los dos primeros partidos, se jugaría un tercer encuentro. Si el tercer encuentro finaliza empatado, clasifica el equipo de la “B” Nacional.

Mitos y realidades del clásico del siglo

Se hablaba mucho de la amistad de “Cacho” Carlucci con Grondona como factor decisivo que del potencial futbolístico de Atlético, se relativizaba la diferencia que la crema tendría casi de manera indescontable sobre el “9”, con nombres, buenos nombres del lado del “león”, pero menos, siempre menos que Atlético. Se dijeron y tejieron miles de historias, desde un salvataje (sobre la hora del partido) al “Tati” Saavedra para que no firme planilla por una situación anormal en su contrato que daría por perdido el partido a Atlético hasta supuestos sobornos, supuesto acuerdos, supuestos y más supuestos. Entre las realidades se encuentra lo que sucedió dentro de la cancha, el “9” con uno menos por expulsión de ¿el ruso Bonetti? (lo pongo como un interrogante porque no tengo claro el recuerdo y espero que algún lector me ayude) y Atlético ganando temprano por el gol de Horacio Rafael Pucheta en el arco que da a Urquiza, “Pescador y Guitarrero” diría el flaco Foglia en aquel relato del grito del “pucho”. Malacho Solterman gravitó poco y nada, “fredy” Fernández no pudo volar al área de enfrente como solía hacerlo siempre y Walter Goles (Gomez) no apareció en su habitat como se lo esperaba. Atlético no lo jugó de manera descontracturada, pero lo jugó, el medio funcionó con un Alfaro como engranaje vital y las piernas de Marito Vera estuvieron mas desatadas que nunca, y nada lo podía parar, tenía el diablo adentro. Berzero, Levrino, Querini y Dalmazzo fueron una barrera que impidió llegar a Tognarelli, nada pudo con ellos, nada.

Formaciones

ATLÉTICO : 1 – Tognarelli, Javi Berzero, Ariel Levrino, Hugo Querini y Daniel Dalmasso, Gustavo Alfaro, Pancho Martínez, Pichi Bernasconi y Mario Vera, Horacio Puchetta (foto) y Víctor Grillo. DT: Francisco Calabrese.
9 DE JULIO: 0 – Pepitito Micheli, Gunzinger, Iván Delfino, Ruso Bonetti y Cebolla Kestler, José Elías Trejo, Ponce, Altamirano y Malacho Solterman, Fredy Fernández y Walter Gómez. DT: Alcides Merlo
Juez Salazar – Gol 13 minutos Horacio Rafael Puchetta

Una bisagra en la historia de los dos

Si, claro que fue una bisagra, lo fue, Atlético dio el salto definitivo, institucional y dirigencialmente, se demostró y demostró hacia afuera que estaba para quedarse en un fútbol que hasta ese entonces estaba solo reservado para grandes del interior, hizo pie y clavó su bandera por siempre, desde esa tarde barrio Alberdi no es lo mismo, ya no lo será, es grande de verdad, es la tarde en la que nació un club con proyección nacional, es la misma tarde en la que la ciudad sepultó su auténtico clásico para siempre. ¿Y con el 9, que pasó?, bueno, el resultado esta a la vista todo el tiempo, en cada desasierto, en cada descenso, a cada paso, esta es una opinión personal, estoy convencido que el hincha del “9” contemporáneo a ese momento aún al día de hoy no ha logrado hacer el duelo, todavía no lo consiguió, esa herida que aún no cicatriza sangra, es la herida que al ser provocada desató la más grande de todas las internas julienses, esas internas que carcomen las bases de una enorme institución que necesita curarse para ponerse de pie. Los hinchas de Atlético optaron por la indiferencia total aunque no olvidan, y los del “9” juran que se volverán a ver, algo a lo que se abrazan y los inmoviliza, algo que no aparece como probable, no, no parece posible.

 

Comentarios

Leave a Reply

5 + 2 =